Adicciones y Nuevas Tecnologías en la adolescencia

El pasado 27 de noviembre, el Profesor Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia y miembro del Consejo Asesor de Padres 2.0, Mariano Chóliz, compareció ante la Cámara Baja en la Ponencia conjunta de estudio sobre los riesgos derivados del uso de la Red por parte de los menores.

Senado

Resumen de la ponencia:

Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) son una de las señas de identidad de las sociedades modernas. De entre ellas, Internet ha supuesto una auténtica revolución en la forma de acceder y divulgar la información en su sentido más amplio. El acceso a la Red es ampliamente generalizado, especialmente desde que se lleva a cabo no sólo desde ordenadores, sino también desde otros dispositivos electrónicos y teléfonos móviles.

Los menores no solamente utilizan ampliamente Internet, sino que son lo que se denomina “nativos digitales”, para hacer constar que las TIC forman parte de su mundo real en cualquiera de las facetas de su vida.

Pero tan fascinante herramienta no está exenta de riesgos para los menores (aunque no exclusivamente a ellos), riesgos ante los cuales la sociedad debe protegerles. Los principales riesgos a los que están sometidos son el ciberacoso y la adicción. La presente comparecencia se centra en el tema de la relevancia de Internet en la aparición de adicciones en menores.

Las adicciones son un problema grave de salud que no se reducen al consumo de sustancias, sino que también pueden provocarse por la realización de actividades que generan una sintomatología similar a la de las drogodependencias, aunque sin que se lleve a cabo el consumo de drogas. La más característica es la adicción al juego, o ludopatía, aunque también se considera que las TIC pueden acarrear problemas relacionados con la adicción en personas especialmente vulnerables. Uno de los principales factores de vulnerabilidad es la adolescencia, un periodo que es especialmente crítico para el desarrollo de trastornos adictivos, debido a que no se han desarrollado los mecanismos psicológicos de protección (control de impulsos, planificación, etc.), además de que muestran factores de riesgo, tales como una excesiva exposición, fascinación por el uso de las tecnologías, etc.

Podemos distinguir dos formas diferentes de entender la relación entre adicciones e Internet. Una sería la adicción que muestran los menores a Internet, especialmente redes sociales virtuales, que se caracterizaría por un uso desmedido de Internet que le interfiere con otras actividades y dimensiones de su vida, así como con sus relaciones familiares o escolares. La otra sería la forma en la cual Internet agrava (o incluso provoca) otro tipo de adicciones, de entre las cuales el juego de azar es una de las más graves. En este caso el joven gasta dinero de forma excesiva en actividades como el póquer online, apuestas deportivas y otros tipos de juego que continuamente están apareciendo de unos años a esta parte. Internet sería clave para el desarrollo de la adicción al juego, puesto que incrementa la accesibilidad, favorece la privacidad, induce a jugar a elevadas tasas, etcétera.

En la Unidad de Investigación: “Adicción al Juego y Adicciones Tecnológicas”, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia se ha desarrollado un programa de prevención de adicciones tecnológicas (Internet, móvil y videojuegos) que ha sido acreditado por la Generalitat Valenciana como programa de prevención de adicciones. Se denomina PrevTec 3.1 y se ha sido administrado a más de 6.000 niños y adolescentes. Su eficacia ha sido contrastada, habiéndose presentado los resultados en congresos y revistas científicas y se han leído dos tesis doctorales. Igualmente, se ha desarrollado un protocolo de tratamiento de adicción a Internet, que se ha validado en jóvenes que manifestaban adicción a Internet, sirviendo como guía terapéutica para los profesionales que están especializados en adicciones tecnológicas.

Por otra parte, la Ley 13/2011 de Regulación del Juego legaliza el juego online, que hasta ese momento se estaba realizando de forma ilegal en España, como forma de regular el juego a través de Internet, que es una modalidad que está viendo un incremento espectacular a nivel internacional. El problema es que el juego online tiene muchos más riesgos, en lo que a la aparición de adicción se refiere, que el juego presencial, además de que jóvenes y adolescentes muestran un interés mucho mayor por él y son un nuevo “nicho de mercado” para las empresas del sector.

En este caso, la problemática todavía es más reciente que la adicción a Internet, pero ya se han descrito casos de jóvenes con adicción al juego online. La situación es preocupante, puesto que la adicción al juego es uno de los trastornos más graves y no existe una conciencia social del problema sino que, por el contrario, se promociona el juego como una forma de divertirse o hasta de salir de la crisis.